Hablando de enfermedades graves, por suerte esa probabilidad es muy baja. Si hablamos de enfermedades más comunes como la diabetes, problemas cardíacos, accidentes por los cuales se necesite regeneración de médula espinal o hueso, enfermedades neurodegenerativas, auto inmunes, hepáticas, etc, la probabilidad de utilizarlas alguna vez aumenta muchísimo. Por suerte hay muchos equipos científicos trabajando en todo el mundo en el desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento de patologías bastante comunes en nuestros tiempos.