En un banco de sangre de cordón privado, si bien los padres deben pagar por la recolección, procesamiento y almacenamiento de la misma, esta queda específicamente reservada para la familia.
En cambio un banco público, si bien no representa gasto alguno para los padres donantes, no guarda la sangre para sus hijos sino que trabajan para mejorar la posibilidad de donación en todo el mundo.